Velocidad ante la censura

La capacidad de asombro de un servidor, que se creía extinta volvió a ver la luz esta semana.

Desde la trinchera de cada uno, podemos o, intentamos, generar una conciencia, una reflexión cuya acción se vea reflejada en la nula desinformación de la sociedad.

En esta ocasión se abordará un tema sumamente delicado. Va enfocado a la justicia que se encamina en el caso del fotoperiodista, lamentablemente hallado muerto en un departamento de la colonia Narvarte, el pasado fin de semana, así como de cuatro mujeres. (NOTA).

El pasado viernes, 31 de julio, aparecía una nota más acerca de un múltiple asesinato en mi feed de noticias de face. No le presté atención pues, uno ya vive acostumbrado a ese tipo de noticias, es “el pan nuestro de cada día”.

Pasaron pocas horas, hasta que se observó un encabezado cuyas palabras cito: “Reportan que fotoperiodista está entre los asesinados en la Narvarte”. Todo ocurría en la misma web. En Facebook. A la que millones de mexicanos tenemos acceso.

Una vez más la redes sociales nos lograban informar de manera tanto oportuna, como confiable, y digo confiable dado que los medios denominados “libres”, que son los que presumen de no estar bajo ningún tipo de censura, del nombre de quién era el hombre cuyo cuerpo yacía en el departamento de la colonia Narvarte.

Y es que no sólo se sabía el nombre de Rubén Espinosa, sino que se conocía el género de los otros 4 cuerpos, eran mujeres.

Al día de hoy, se conoce ya la identidad de las 4 mujeres: Mile Virginia Martín, Yesenia Quiroz, Nadia Vera y Alejandra Negrete.

Ahora de Facebook nos movemos a la conversación que se dio en WhatsApp .Una vez más en redes sociales, comenzó a circular una imagen, cuyo contenido era una conversación del fotorreportero con un amigo suyo, en el cual se aprecia el último mensaje que Rubén envió a su amigo, dando pie a que el crimen se haya hecho después de esa conversación. Ahora de Facebook nos movemos a la conversación que se dio en WhatsApp

Las redes sociales se volcaron en un solo grito: “¡JUSTICIA!”. Y es que recordemos, nuestro país se encuentra dentro de los tres países más peligrosos para ejercer el periodismo; Siria, Irak y México.

Pero recordemos, “existe libertad de expresión”. Y no, señores. No podemos creer que en la televisión o en la radio exista tal. Tenemos internet, tenemos redes sociales, blogs, foros. Todavía no existe un filtro capaz de callarnos al cien por ciento, y sí ése trata de existir siempre habrá una manera de gritar. Tenemos a nuestra disposición esta arma que dispara verdades, y que duelen cual bala real, pero aquí hay una diferencia vital: no quita la vida.

No queda más que exigir justicia. Reconocer el trabajo de aquellas personas que de sol a sol se dedican a traspasar las barreras impuestas o no para mantener a una sociedad informada, cuya venda está por tocar el suelo. Mientras los medios de comunicación tradicionales permanecen grises, internet ha llegado para mostrar la verdad, en voz de quienes tienen hambre de ser y formar el cambio.

#JusticiaParaRubén

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