Utilicé Blim por una semana y esto fue lo que pasó

La manera de ver películas y series de televisión ha cambiado mucho en los últimos años. Gracias al mayor alcance de internet a nivel mundial, servicios como Netflix, Total Movie, Cinépolis Click o Claro Video, llegaron a hacer mi vida, (y la de muchas personas en el mundo) más feliz y más fácil. Yo me declaro fan y casi adicta a las series y películas, por lo que hago uso de estas plataformas muy a menudo.

Dicen que en gustos se rompen géneros, y aquí es donde entra en el mapa Blim, el nuevo servicio de suscripción de video bajo demanda de Televisa. Mis comentarios sobre Blim pretenden ser lo más objetivos posibles (no prometo mucho), pero si deseo evitar a toda costa una comparación con otros servicios de streaming. Más adelante les explicaré por qué. Aclarado el punto anterior…

Manos a la obra

Antes de iniciar, decidí imponerme dos reglas para explorar a fondo sus títulos: No elegiría contenido que ya hubiera visto y por lo menos vería 2 “exclusivas Blim”. Dicho esto, hice uso de su promoción de “30 días gratis para probar el servicio”; me suscribí (un proceso realmente sencillo), introduje mis datos, incluyendo los de mi tarjeta para un posible pago a futuro, y empecé a investigar. Como pequeño dato, la suscripción es de $109 mensuales, ($89 si eres cliente izzi).

Lo primero que apareció en mi pantalla fue su exclusiva “Los mejores momentos del adiós de Vicente Fernández”, lamentablemente no me llamó la atención y tuve que seguir mi camino. No fue una sorpresa encontrarme que la mayor parte de su contenido son las telenovelas y series que han sido producidas y distribuidas por Televisa a través de los años.

Víctima de la constante publicidad en izzi, decidí que iniciaría “mi experiencia Blim” con El Hotel de los Secretos, la versión mexicana de la serie española El Gran Hotel. Lo primero que llamó mi atención fue el diseño de producción; a diferencia de muchas telenovelas, los detalles están estudiados, y esto se refleja en el vestuario, escenografía y diálogos; realmente esperaba que se mantuvieran fieles a los elementos históricos pues la historia se desarrolla entre 1905 y 1910. Algo no tan propositivo es la trama, que gira alrededor de la diferencia de clases sociales entre pobres y los ricos, una fórmula ya muy usada por Televisa.

Había escuchado mucho de las comparaciones con la versión española, personalmente no la he visto. Pero El Hotel de los Secretos si tenía un antecedente muy difícil de superar, Downton Abbey, un drama histórico británico galardonado con múltiples premios Emmy. Sabía que no se acercaría a la obra maestra de Julian Fellowes, pero aunque un poco lento en el arranque, mantiene el interés del espectador por medio del misterio y la duda. Veredicto: No tan mala como esperaba; tienen la idea y se agradece que hayan pensado en los detalles de producción, pero honestamente la historia me aburrió.

A mitad de semana

Conforme avanzó la semana continué revisando el catálogo de contenido y me encontré con una agradable sorpresa: su amplia selección de series infantiles. Los títulos, aunque no tan “actuales”, son de buena calidad y seguro encantarán a los niños; podrás escoger entre caricaturas clásicas del canal Once o de canales de paga como Disney, Cartoon Network y del extinto Fox Kids. También hay algunos animes y series educativas para los más pequeñitos.

Otro propuesta interesante de Blim, es su contenido deportivo. Personalmente no me considero fan del deporte, pero para aquellos que sí lo son, podrán mirar a cualquier hora, los últimos partidos de la liguilla, además de programas de crítica como la Jugada y Noticiero TD.

El siguiente contenido exclusivo de Blim que decidí ver fue una serie llamada Burócratas. Es una sitcom de crítica social que muestra lo que nos toca vivir a diario en las oficinas de gobierno. Inicia con la situación típica: la asistente cortándose las uñas, comiendo en el escritorio y negándose a prestar atención al ciudadano.

Lo bueno: Me hizo reír bajito unas cuantas veces, y sorprendentemente, sin decir ni una sola grosería; eso sí, hacen uso de dobles sentidos un poco bobos. Lo malo: me molestó demasiado que hayan usado el recurso de falso documental. Claro que tienen todo el derecho de usarlo, pero tal vez en otro escenario; al estar situados en una oficina, no parecía más que una mala imitación de la serie americana The Office.

En esta semana me encontré de todo, desde la ya famosa Rosa de Guadalupe y telenovelas clásicas como María Mercedes y muchos títulos de cine mexicano, hasta series actuales como Wayward Pines de Fox y documentales (incluidos unos 4 o 5 dedicados al Chapo Guzmán). ¿Contrataría Blim? Yo no; la verdad es que mi gusto se aleja bastante de lo nacional. Lo que sí puedo decir es que la calidad de producción en las series mexicanas es mejor de lo que esperaba. Tal vez haga falta una mejor dirección o diferentes actores, no lo sé,  pero lo que sí sé es que van por el camino correcto.

No podría comparar Blim con Netflix o Claro Video, simplemente porque su público y su oferta son muy diferentes. Conclusión final: Blim si tiene oportunidad en el mercado, hay gente que lo consumiría, no sé si lo estén atrayendo de la manera correcta, pero esa ya es otra historia.

blim 2

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