La radionovela no estaba muerta, andaba de parranda

Pensándolo fríamente, la radio es un medio que, desde la invención de la televisión, se ha visto en una constante lucha por no perecer. En aquellos tiempos, la baja fue dramática mientras que su competencia entraba en auge por ser un medio audiovisual. Los tiempos hoy en día han cambiado, si bien el medio radiofónico registra una audiencia menor a la de la televisión, también es cierto que se ha logrado mantener más estable con todos los cambios de la era digital, bajando tan sólo de un 8.4% a un 7.8% de público poblacional en los últimos años, esto en comparación con la televisión que gozaba de casi un 100% y el día de hoy ha tenido un decremento brutal incluso en puntos de rating.

Ambos medios han tratado de adaptarse a las nuevas necesidades de la gente, en el caso de la radio, llegó el conocido formato Podcast. Sin embargo, pese a lograr una buena estabilidad, la radio sigue siendo un medio que se ve rebasado por otros que llegan en estos años, como el internet por ejemplo, y hablando en específico de contenidos, plataformas como Netflix son las que están en boga. El asunto es que se ha perdido casi por completo la bonita costumbre de realmente transmitir, despertar un sentimiento, enganchar a la gente con buenas historias como en algún momento hicieron las radionovelas.

El tiempo de las historias en la radio

Desde principios del Siglo XX la sociedad descubrió en este medio una manera sorprendente de entretener y enseñar a su público. Lograba atraer su atención en todo momento; fidelizarlo con la transmisión y mantenerlo en vilo hasta el final: comenzaron las radionovelas. El nombre lo dice, una historia contada en formato para radio, con efectos sonoros, actores de doblaje y una historia cuyo argumento pudiera apantallar capítulo a capítulo. Esto llevó a la radio a otro nivel tanto como medio de información como de entretenimiento; desafortunadamente el formato ha desaparecido casi por completo con otros medios audiovisuales que son mucho más completos para la audiencia.

Varias radiodifusoras en la actualidad han tratado de rescatar la radionovela, contando historias famosas y adaptadas al formato, tal es el caso de Radio Centro con Mariano Osorio como locutor principal, quien lleva a los oídos de su público clásicos del cine y la literatura como El Exorcista o Moby Dick; el asunto con estas narraciones es que no son nuevas, no cuentan algo inédito y que la gente quiera descubrir con ansias capítulo a capítulo por que ya se han escuchado y escrito y repetido en varios formatos muchas veces. En el caso de W Radio, ha surgido un proyecto ambicioso que al parecer preserva esta esencia de la radionovela, a cargo de Arturo Pérez Reverte y Guillermo Arteaga llamado La Vida Peligrosa, al cual tomaré como ejemplo para explicar qué hace exitosa y efectiva a una historia por medio de la radio.

Peligrosamente exitosa

Con la apuesta por la radionovela en tiempos digitales, surge una gran pregunta: ¿por qué este proyecto sí ha cosechado el éxito a diferencia de otras compañías por rescatar la radio? Por tres razones principales:

  • Cuenta una historia que se adapta a las necesidades sociales: así como la música, la pintura, la escultura, el cine y todo el arte, la literatura debe evolucionar con la sociedad en que existe y responder a sus necesidades, el público quiere una historia que se sienta real, que le genere identificación y a la que pueda responder con empatía, que vaya de acuerdo a la situación que vive en ese momento.

 

  • Habla de temas de mucho interés: los productores hicieron un excelente trabajo al analizar a su target y encontraron sus puntos débiles, las historias que realmente le gusta escuchar y le generan esa inquietud de saber qué pasará después. Narcotráfico, desamor, lo difícil que es ser joven hoy en día, en fin, temas que llaman la atención.

 

  • La radio es el medio exclusivo: teniendo historias disponibles en formatos audiovisuales, es predecible que la mayoría del público las va a preferir. Dado que esta historia es únicamente para la radio, las personas tendrán que recurrir a este medio para escucharla y seguirla, hablarán de ella, le harán publicidad gratuita y eventualmente más gente se sumará al fenómeno. Aquí radica la diferencia, porque en lugar de escuchar durante 10 capítulos la narración de El Exorcista, un fan del terror optará por ver la película de dos horas, en cambio La Vida Peligrosa no se encuentra en ningún otro formato.

Si bien la radio es un medio que se ve rebasado por otros nuevos que llegan con la era digital, también  está lejos de desaparecer como se podría pensar. Está en constante cambio y adaptación a las nuevas tecnologías y sobre todo recurriendo a la vieja confiable: a contar historias con un verdadero sentido.

Este cambio solo se puede entender teniendo claro que la magia de la radio radica en su esencia de acompañar, de estar ahí en los momentos de vacío, de silencio. Cuando el trabajador sale cansado de la oficina y prende la radio de su coche, hay todo un catálogo de voces esperando para escoltarle a casa; cuando el estudiante se siente exhausto y aún le quedan horas de tráfico para llegar a su destino, tiene a alguien hablándole y distrayéndole del hastío; a la hora de la comida, en un viaje de autobús o tan solo en un momento de paz en que el oyente cierre sus ojos, la radio tiene esa oportunidad de entrar por sus oídos, ayudarle a imaginar y pintar una historia en su cabeza por medio de la voz.

Comparte nuestras ideas... Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
0Email this to someone
email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solicita información respecto a nuestros servicios de Cursos y Talleres: