La conectividad como sinónimo de oportunidad

Es mediodía y no puedes mantener los ojos abiertos sin ayuda, estiras tu mano para tomar tu taza de café mientras alejas tu mente de las tareas del día. Los fantasmas de tus ideas, pendientes y sueños en espera, te circulan silenciosamente, como un león esperando a que su presa se distraiga. Das un sorbo al líquido y tus labios se sienten invadidos por un desagradable descubrimiento: el café está frío.

El sentimiento brinda la oportunidad deseada a aquellos fantasmas para que inicien su ataque. De pronto, tu mente se inunda con imágenes de tiempos pasados y deseos abandonados. Tu frente suda al pensar en que es la tercera semana del mes, o la cuarta, y aun así no has conseguido hacer nada más que asistir a la oficina, que parece tomar tu alma y exprimirla lentamente. No es que odies tu trabajo, eso es un juego que solo aquellos que no tienen una meta clara pueden darse el lujo de jugar.

Gustas de lo que haces, pero tal vez no lo amas.

Existe algo dentro del mar de ideas que es tu mente que ha estado gestando por años, una idea, un proyecto o meta por cumplir. Una aspiración que lleva por título: “aquello que me encantaría” y sabes tanto en el fondo como superficialmente que aquel deseo no se saciará con sorbos de café para mantenerte despierto mientras sobrevives al día. Tu sueño es algo que has pospuesto hasta ahora por muchas razones; la primera de ellas es la noción de no tener a quien acudir para echar a andar la maquinaria.

En tiempos pasados esto era suficiente para mantenerse al margen de la realidad y la fantasía, imaginando por las noches lo que surgiría de la concreción de aquel sueño, pero la realidad aparecía cada mañana indicando el principio de la rutina inescapable que no tiene tiempo para ilusiones.

Hoy en día, aquella idea que nada en tu mente (y que en este momento se encuentra leyendo estas líneas junto contigo), sabe que tiene todo lo necesario para iniciar su proceso de vida útil.

Tal vez tu sueño sea escribir un libro, iniciar un negocio, entablar una amistad o simplemente encontrar empleo, y actualmente cuentas con un sinfín de herramientas y posibilidades para conseguir el éxito que buscas. Solo basta con que ingreses a alguna red social y des a conocer tu trabajo, tu persona o tu proyecto, y éste comenzará a lanzar raíces en el mundo, avanzando lentamente hasta poderse convertir en una realidad.

Gracias a las redes sociales, y a la capacidad de interconectividad que tenemos actualmente, si un proyecto no funciona en una zona geográfica específica es posible lanzarlo en alguna otra parte del mundo, todo sin necesidad de trasladarse grandes distancias. Las oportunidades cuentan con demasiados puntos de ayuda para florecer.

Si necesitas fondos, existen plataformas con las cuales financiar tu proyecto. Los días de acudir a grandes inversionistas e impresionarlos con un gran esquema de beneficios encuentran competencia con la actualidad y nuestra capacidad para adquirir apoyo de simples individuos que buscan aquello que tú ofreces.

Esta capacidad ha conseguido que muchos tengan éxito sin necesidad de incluir en sus vidas la problemática corporativa que hasta ahora había sido la única salida. Ya no es necesario ser una compañía para iniciar un proyecto de alcances inimaginables.

Es un mundo grande y temible para muchos, pero para otros es un gran espacio donde pueden buscar la trascendencia un proyecto a la vez. Puedes permanecer dentro de tu cubículo con la fotografía de aquel lugar al que te gustaría visitar, la idea de aquel producto que te gustaría crear o el éxito que anhelas, o puedes levantarte, dejar el café y notar que no lo necesitas para mantenerte despierto, ya que nunca lo estarás más que ahora.

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