Ana y Mía: las princesas de internet

Giovanna tenía tan sólo 14 años cuando todo empezó.*

Busqué en Google ‘Tips para bajar de peso’ y así fue como llegué a las páginas Pro Ana y Pro Mía”.

La mayoría de los mexicanos son ajenos siquiera al problema que representan los trastornos de la conducta alimentaria, entonces es fácil imaginar cuán desinformado está nuestro país con respecto al peligro que existe en internet para fomentar estas enfermedades. Desde blogs que dan consejos sobre cómo volver el estómago, cómo amortiguar el dolor del hambre, dietas extremas, hasta fotografías de mujeres y hombres en los huesos llamados “thinspiration”. Detrás de todo esto que grita “auxilio”, hay un principio básico: la anorexia y la bulimia no son enfermedades mentales, son un estilo de vida.

“No fue de un momento a otro, comenzó poco a poco. Me atrevo a decir que al principio era más que nada por morbo, pero se fue haciendo fuerte, empecé a necesitar de esos consejos, de la información, me volví adicta a todo lo que veía ahí y me alimentaba de esa información y dejé de alimentar a mi cuerpo casi por completo”.

El origen de este tipo de sitios web se puede rastrear hasta principios del siglo XXI. Un parteaguas para estos portales de autodestrucción fue, sin lugar a dudas, el blog “Me como a mí”, con origen en el año 2002 por su entonces enferma autora y ahora reconocida escritora argentina, Cielo Latini, quien declara en su libro “Abzurdah” haber sido en su tiempo la “gurú virtual de la Anorexia” con un seudónimo que no deja nada a la imaginación: “lágrima”. Igualmente, deja en claro que los términos “Ana”, “Mía” y “Princesas de cristal” para referirse a todas aquellas personas que padecían estos trastornos, fueron extraídos de blogs de procedencia española, lugar en donde ya empezaban a tener relevancia estas enfermedades.

“Mi enfermedad tiene muchas dimensiones, pero tener el acceso tan rápido a toda esa información hizo que mi caída fuera mucho más veloz”.

Es difícil explicar una enfermedad de este tipo y todos los factores que la provocan (personales, emocionales, familiares, etc.). Por supuesto, existe un perfil y ciertos rasgos que se observa en todas las y los pacientes de estos trastornos, sin embargo la influencia de los medios de comunicación representan un foco rojo que se debe tomar en cuenta. Los sitios web “Pro Ana” y “Pro Mía” son uno de los influenciadores más importantes y con el auge del internet y los dispositivos móviles, su potencial aumenta en proporciones escalofriantes.

De acuerdo al Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Luís Potosí, el 62% de las personas que padecen estos trastornos y visitan tales páginas, desea perder peso; el 29% se considera con sobrepeso, aunque tiene peso normal; el 11% realiza ejercicio excesivo; el 10% toma pastillas para disminuir de peso; 8% practica ayuno, y 6% se provoca vómito o toma laxantes.

“Nunca dije lo que sentía, el dolor que me causaba comer y no hacerlo al mismo tiempo, no creía que alguien lo fuera a entender. En los foros podía expresarme, nadie me juzgaba y sentía un poco de empatía.”

“Ana” y “Mía”, los nombres cibernéticos con los que se ha identificado a la anorexia y a la bulimia desde hace años, no sólo representan un código entre quienes padecen estas enfermedades, se han vuelto parte de las vidas de miles de personas que encuentran un escape al dolor que viven día a día por medio de la pantalla de sus dispositivos. Las “princesas de cristal” encuentran un desahogo, casi una catarsis, sienten que alguien más comprende su sufrimiento diario, personas que gritan por ayuda y no saben cómo recibirla o, si en principio, realmente la desean.

“Sí, estuve al borde de la muerte y no me da vergüenza decir que me ha costado mucho salir adelante. Al principio de mi proceso de recuperación hice un juramento: no volver a visitar esas páginas y pese a que sí he tenido recaídas, he vivido para cumplir esa promesa”.

Muchas personas en este momento sufren el dolor de la anorexia y la bulimia, como lo padeció Giovanna en su momento, desafortunadamente recurren al consuelo que les brinda este tipo de sitios web en lugar de buscar ayuda real. Un trastorno de la conducta alimentaria es una enfermedad que consume poco a poco a quien la padece, la destruye, la deja muerta en vida.

Para información y ayuda contra un Trastorno de la Conducta Alimentaria:

Centro Zirel

www.anorexiabulimia.com.mx

Tel. 01-55-52-76-95-91

*El nombre del testimonio fue cambiado por la protección de su identidad.

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