A un enter del amor

La gran idea del caballero galante y su experiencia en relaciones amorosas pareciera poco a poco diluirse, y varios motivos exponen la razón de dicha afirmación.

El mundo, en su caprichoso avance tecnológico, ha dejado vacíos lugares de común concurrencia en los corazones de otros, para sustituirlos por simples palabras que recorren una pantalla pequeña y se deslizan al compás de los dedos.

No es de extrañarse que cada día extrañemos más la forma de ser del hombre antes de la era digital, con su galante forma de vestir y hablar, los actos sinceros, las sorpresas gratas y los detalles eternos que nacían en la mente del soñador enamorado… hoy la puesta de sol se pierde en escenarios virtuales y las sorpresas se resumen a un tono vacío de un celular.

¿En qué momento perdimos el mundo del romanticismo y lo cambiamos por simple contacto banal entre un celular y otro? El amor ahora se resume en mensajes con dos palomas azules, ya sean contestados por interés o despreciados por falta de. ¿En qué momento cupido abrió su Facebook y dejó de lado a los jóvenes que quieren encontrar el amor?

La vida se escapa como corriente de río, derrochamos palabras frente a nuestro reflejo y a veces no sabemos si la otra persona siquiera leyó el texto; nos emocionamos con cosas simples, el romance se transformó en fotos de perfil y el corazón roto ahora se refleja en un visto. Poco a poco perdemos el sentido de un romance que nos llamaba a tomarla de la mano, se van diluyendo las ganas de robarle a alguien un beso… poco a poco, somos menos a la hora de levantar nuestros sueños.

Relaciones modernas, virtuales y de celulares; ahora es más fácil encontrar el amor en una página que en un restaurante, el simple sonido de las letras tecleadas generan esperanza y expectativa, la palabra “escribiendo” logra sueños y genera mentiras, el usuario en cuestión, vende su corazón a una red y la otra parte quizá lo hace también.

La idea del caballero se está diluyendo, ya no se abren las puertas, ya no se ganan los besos, ya no se dicen “te quiero”, ya no vuelan ni en sueños, ya no hay miradas cruzadas, ya no citamos encuentros, ya no duelen las mentiras, ya no se saborean las risa: ahora sólo nos conformamos con leer los guiños… de una agradable mentira.

Comparte nuestras ideas... Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
0Email this to someone
email

2 comentarios

  1. Apela Dativa

    Mi tan estimado Artur!!!
    Esto es tan desgraciadamente cierto y tan terriblemente triste!!!
    Agradezco a Dios la dicha de haber gozado de una buena vida y se que muchos también lo gozaron!!! Entonces… Por qué dejamos que se pierda, por qué???????!
    Abramos los ojos y volvamos a la buena vida, la que tenía sentido, valores, respeto, verdadero amor, sinceridad, sueños… Demos esa dicha a nuestros seres queridos, a nuestros hijos por favor!!!!!! Ellos tienen derecho de vivir sanamente y en armonía con toda la belleza que aún guarda esta tierra…
    Despertemos caray!!!
    Los amo mundo!!! 😉
    Saludos Manu. 🙂

    Responder
    1. admin

      Coincidimos con tu punto de vista, será necesario aprender que el amor va más allá de una pantalla. ¡Gracias por leer a Manuel en el Blog de las Ideas!

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Solicita información respecto a nuestros servicios de Cursos y Talleres: