A dos pasos de ella

Es casi palpable, esa sensación al hacer clic y de saber que probablemente conocerás a la personas que te acompañará el resto de tu vida es tangible. El tiempo pasa, la mente se acelera, un tic-tac recorre la espina dorsal y das clic.

Con tantos y tantos seres humanos habitando por ahí, es numéricamente casi imposible poder dar con esa persona, ¿qué tantas posibilidades tenemos? Ninguna… O tal vez sí.

Dicen que el que persevera alcanza, que el que busca… encuentra. La gran pregunta es qué queremos encontrar, ¿amistades?, ¿romance?, ¿la historia de una noche? Tal vez solo queremos divertirnos y tener algo que contar a futuro.

Sinceramente quién quiere presumir que su relación empezó por un match en Tinder. Nadie. Aun así lo tienen, aún así lo buscan y muchos lo encuentran. No hablemos de amores verdaderos o tiernos romances, encuentran lo que quieren encontrar; seamos honestos, un “soy buena onda y carismático” de descripción, no dice nada, absolutamente nada. Ves lo que quieres ver. Desde el momento que elegimos si dar o no dar like, estamos tomando decisiones, ¿futuras? Nadie sabe y esa es la belleza del asunto. Sigue siendo un gran misterio, sigue siendo tierno para los románticos y psicótico para los locos.

Aquí viene el verdadero reto, escarbar y encontrar la verdadera personalidad; poco a poco descubrir el modo de hablar, de ser y así, con esas pistas comenzar a llamar la atención de la otra persona. Tal vez luego venga ese número telefónico que parece inalcanzable.

Entonces pareciera que las probabilidades de encontrar a la persona ideal son muy bajas. Son mucho menores para el que no busca, casi nulas para el que ni siquiera lo quiere. Yo soy de la idea que si se comparte una opinión, si el interés es mutuo y si se pasaron las barreras iniciales (¡ambos dieron ese like!), ¿por qué no salir? Dejen que suceda, simplemente déjense llevar.

Para aquellos que dudan, que tienen miedo y se preguntan qué tan amables podemos ser en tiempos actuales, hay un rayo de luz. No estamos perdidos ni tampoco iluminados,  es tan sencillo como atreverse a dar ¡un paso más! Solo un momento de reflexión acerca de todo lo que se puede lograr. Con la tecnología hay mil maneras de llegar a roma, nos ha superado en muchas maneras. La hemos entendido, la hemos utilizado, ahora queda juntar el valor.

Es un mundo muy grande pero con personas alcanzables. Si hoy en día somos capaces de tocar la luna, de hacer expediciones a marte o contactar a una persona que esta del otro lado del mundo… créeme, tu estas a dos pasos de ella. Te falta tener el coraje de invitarla a salir.

Aprovecha las múltiples herramientas que el mundo brinda. Convierte esa estadística imposible en un match,  sonríe y espera a ver qué sucede. Acá entre nos, nunca te has visto mejor que cuando tienes esa sonrisa en tu rostro en tu foto de perfil.

Te deseo lo mejor y que la tecnología te sonría.

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