Videos para recordar

El video es una de esas herramientas que han marcado nuestra época. Sin duda llegó a revolucionar la comunicación humana desde la primera proyección de La salida de los obreros de la fábrica de los hermanos Lumière. Las personas que fueron testigos de esas primeras imágenes en movimiento quedaron impresionadas con la fidelidad de la reproducción de la realidad que proporcionaba el cine.

La clave del impacto de un audiovisual es el poder que tiene de transmitir diferentes mensajes al mismo tiempo y eso le gusta a nuestro cerebro (científicamente probado). Tenemos de todo: imagen en movimiento, texto, colores, iluminación, música, diálogos, efectos de sonido… y cada elemento tiene un fin específico. Entonces, ¿cómo hacer que nuestro mensaje llegue y sea recordado y no se pierda entre un millón de estímulos en nuestra mente? Te invito a seguir leyendo y descubrirlo.

La cámara, tu mejor amiga

La herramienta más importante que tendrás para crear un video es tu cámara. Y con esto no me refiero a sus detalles técnicos, calidad o costo. La cámara será tu ventana a un mundo que tú y solo tú controlarás y tienes acceso. Tus espectadores verán solamente aquello que decidas mostrarles  –esa será la realidad que experimentarán–.

Si la cámara es tu ventana, la composición es el paisaje y lo que le dará sustancia a tu storytelling. Cuando te encuentres planeando tu video y haciendo tu storyboard (ya hablaré de esta herramienta en otra entrada), imagina qué tipo de escenas quieres mostrar y que sensaciones quieres transmitir. Lee tu guion a fondo y visualiza cómo te imaginas que se verá la toma y qué ritmo quisieras que tuviera la escena.

¿La escena se basa en generar opresión, inquietud y miedo? Planea encuadres cerrados para tus locaciones y extreme close ups para los actores; ¿quieres informar del lugar y no entrar en detalles? Incluye wide shots y asegúrate de darle movimiento a la cámara. Lo que muestres con tu cámara y lo que transmitas por medio de la composición le dará un sentido a tu historia.

Conforme te familiarices con este proceso de storytelling visual y encuentres tu estilo particular a la hora de grabar, te será más fácil planear tu video, y entre mejor lo hagas, tu mensaje quedará más claro.

La estructura de los 3 actos

Es una fórmula bastante antigua de storytelling pero no por ello menos efectiva. La puedes encontrar en obras de teatro, poesía, novelas, cómics, videojuegos, spots publicitarios y hasta en este blog. ¿En qué consiste? En 3 etapas: planteamiento, confrontación y resolución.

El planteamiento es el primer acto en donde se presentan a la mayoría de los personajes, el mundo en donde se desarrollará todo, el conflicto que será el motor de la historia y el “gancho”. Piensa en aquellos cuentos infantiles que iniciaban así: “En un reino muy muy lejano, la princesa esperaba que su príncipe la rescatara”. Tienes lugar, personaje, conflicto y un gancho sencillo que te deja esperando más: ¿la rescatará?, ¿bajará de la torre?, ¿morirá sola a los 90 años?

La confrontación, o segundo acto, es la parte más larga de tu historia y es por esto la más difícil de desarrollar. ¿Cómo no aburrir a tu público? Piensa en un segundo argumento. En pocas palabras no dejes que el príncipe llegue tan pronto a la torre pero de una manera que atraiga la atención de las personas. Así no llegas al punto de resolución rápidamente y tampoco conviertes tu video en un somnífero infalible; les das a tus personajes un obstáculo más al que confrontarse antes de llegar al final.

El tercer acto o resolución es el punto en donde todos los argumentos se unen y se llega a una conclusión. Aquí puedes ser un poco creativo y darle un giro a la historia. Todos están esperando que el príncipe llegue y rescate a la princesa, pero ¿y si cuando llega, la princesa ya no está y comenzó un negocio de cursos para mujeres emprendedoras? Un desenlace diferente al esperado puede causar frustración, pero seguro será recordado.

Pequeños detalles que hacen la diferencia

Digo que son pequeños porque no somos cineastas y no pretendemos ganar un Óscar, pero sí hacer un video de calidad y asegurar que nuestro mensaje se transmita correctamente.

  • Iluminación. Busca buenas fuentes de luz; si no tienes un equipo básico de lámparas programa tu grabación en el día para aprovechar al máximo la luz del sol. Evita espacios cerrados y muy obscuros (a menos que tu intención sea transmitir un ambiente de misterio o muy nocturno). Y por último cuida la temperatura, es decir, si te ayudas de luz artificial seguramente en la edición tendrás que corregir tonalidades amarillas o azules. Lo más importante es que destaque lo que más te importa.
  • Audio. Si no tienes un micrófono o si tu cámara queda muy lejos de quién hablará, trata de buscar soluciones. Usa tu celular para apoyar la grabación de voz; tapa las puertas y ventas con hule espuma y aísla el ruido; evita grabar en exterior. Si la gente no escucha correctamente lo que está diciendo el tipo del comercial, el mensaje de las excelentes promociones que tiene jamás llegará.

Espero que con esto comiences a hacer videos que todos recordarán. ¡Ah! Y un tip final, revisa tus trabajos pasados y autoevalúate. Siempre se puede mejorar.

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