Viajes comerciales al espacio, ¿sueño guajiro o realidad?

Mucho se  ha dicho en las últimas semanas acerca de la presentación de Elon Musk en el Congreso Internacional de Astronáutica de Guadalajara. Con Space X, el cofundador de PayPal y director de Tesla Motors, ahora quiere revolucionar el sector turístico y hasta la vida humana con un nuevo destino: llevarnos a Marte.

El Interplanetary Transport System, cohete y nave espacial de 122 metros de altura e impulsado por motores Raptor (aún en fase de pruebas), podría contener alrededor de 100 o hasta 200 personas por viaje, las cuales tendrían la oportunidad de  visitar el planeta rojo. Eso sí, en la primera expedición Musk es muy claro que lo más importante es estar dispuesto a morir – literalmente– por el alto grado de peligro en todas las fases de la travesía. Después del periodo de pruebas y errores, el objetivo a largo plazo es desarrollar una colonia de alrededor de un millón de habitantes en un periodo de 40 a 1090 años, y de esta manera iniciar una comunidad multiplanetaria que salvaría a la humanidad de la destrucción en caso alguna hecatombe en la Tierra.

¿El precio? US$200,000, una “bicoca” si se compara con los 10 mil millones de dólares que costaría originalmente, de acuerdo con los cálculos del multimillonario. De esta manera, no sólo las personas más ricas del planeta tendrían acceso a los viajes de Space X, ya que el valor del boleto es semejante al de una casa mediana para una familia estadounidense.

Ahora bien,  a lo largo de la historia hemos visto a creadores y visionarios que han dado el primer paso hacia los avances que han transformado nuestra forma de vivir y que en su momento fueron tildados de locos o incomprendidos como Galileo, Da Vinci, Einstein, entre otros. ¿Será éste el caso de Musk? La verdad es que si consigue lograrlo, cumplirá el sueño de cientos de miles de apasionados con el espacio, la ciencia ficción, la tecnología y resolverá el misterio de qué es lo que se encuentra más allá de nuestro hábitat natural.

Pero, ya sea para la misión de colonizar o simplemente como nuevo atractivo turístico, Space X deberá sortear tres factores clave:

Dinero: Aunque se consiga financiamiento gubernamental y privado, seamos realistas, ¿quién puede pagar algunos cientos de miles de dólares por un boleto a Marte? De acuerdo con el Banco Mundial, el PIB per cápita global es de poco menos de US$10 mil al año, y mientras en Estados Unidos excede los US$50,000, en China no llega ni a US$8,000.Es más, el 80% de la población de la Tierra vive con menos de US$10 al día. Así que sólo los niveles socioeconómicos A y B del mundo tendrían posibilidad alguna de emprender la ruta sideral.

Infraestructura: Y no hablamos de la terrestre, sino de la marciana. Musk indica que Space X sería sólo el sistema de transportación, pero que depende de otros emprendedores aventureros la construcción de las instalaciones que permitan a los nuevos colonos y/o visitantes tener una estancia si no agradable, al menos que garantice su supervivencia.  Estamos hablando de sistemas de agua, cultivo, alimentos, procesamiento de desperdicios, aire, servicios, etc. Por lo pronto no hemos vislumbrado ningún proveedor que haya alzado la mano para atender semejante demanda, porque el reto es colosal, transportar tecnología y especialistas para establecerse en un planeta con una tercera parte de la gravedad de la tierra en condiciones de mayor radiación y agentes tóxicos hasta en el suelo marciano. Y en el caso de que surjan estos proveedores, se enfrentarían al tercer factor…

Tiempo: Incluso si las expediciones duran 30 días en lugar de los 80 a 150 días que inicialmente están considerados, el principal desafío está en la construcción y preparación de la nave y la flota que estará en el primer viaje programado para 2024. En comparación, la NASA planea enviar su propia flota hacia la década de 2030 por los tiempos de desarrollo y preparación del proyecto. Hace algunas semanas, el cohete Falcon 9 de Space X explotó en una prueba en Cabo Cañaveral y aún se desconoce el motivo. Musk probará ciertas tecnologías de aterrizaje y propulsión, así como el envío de una cabina no tripulada en la misión Red Dragon entre 2017 y 2018. Esto, debido a que lo que vemos en este video aún no está comprobado en el mundo tangible.

Con esto no quiero decir que se trate de un sueño guajiro. Más bien es un problema que requerirá múltiples esfuerzos y del mayor talento que haya visto la humanidad en cuanto a pericia científica, técnica, médica, psicológica e incluso de negocios para sacar adelante este proyecto. Lo importante es que ya se empezó, pero tal vez no sea posible llevarlo a cabo en la forma y plazos indicados inicialmente por Musk, ya que existen muchos cabos por resolver.

La idea de conocer otros mundos es simplemente fascinante para todos aquellos que somos seguidores de Star Wars, Star Trek, Fundación, Dune, entre otras sagas espaciales. Pero no quería terminar este artículo sin resaltar que no nos olvidemos de cuidar nuestro hogar: la Tierra tiene los  elementos que hacen posible la vida de manera gratuita y espontánea. Es la nave que por lo pronto tenemos, y si bien se vale perseguir las estrellas, cuidemos este rincón del universo en el que por ahora podemos encontrarnos sanos y a salvo.

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