Tecnología: ¿herramienta de participación ciudadana o queja ciudadana?

Hace más de un mes Semántik estuvo en la presentación de #PlenoCiudadano, una iniciativa del Grupo Propulsar. Se trata de una aplicación y una plataforma tecnológica que vincula a los ciudadanos con sus representantes políticos en la cámara de diputados y senadores.

El evento inició con una pregunta de la Dra. Denis Dresser : “¿Quién de ustedes conoce a sus representantes? levanten la mano” .Cuatro o cinco tímidas manos se levantaron. Más tarde otro de los ponentes hizo una pregunta similar: “¿Quién de ustedes tiene un teléfono inteligente?” Parecía casi una broma, todos levantamos la mano y al mismo tiempo nos sentimos un poco avergonzados.

Me llamó la atención que la Dra. Dresser hablara sobre la tecnología como una forma de resistencia social y participación ciudadana. Efectivamente, la tecnología ha permeado en todos los aspectos sociales de nuestra vida, a nadie le parece extraño hablar del impacto político que tiene el acceso a la información y la presión que pueden significar los movimientos sociales en internet y redes sociales.

El acceso a la tecnología es hoy en día “Poder Social”, no por nada países como Cuba, China y más recientemente Venezuela, han restringido el acceso al internet a sus ciudadanos. Todos hemos sido testigos de cómo los movimientos sociales tienen su réplica correspondiente en las redes sociales, sirviendo muchas veces de punto de encuentro para grupos de personas con los mismos ideales. El caso del derrocamiento del gobierno en Guatemala, quizá sea el más reciente y cercano.

Sin embargo, también han sido muchos los movimientos y los hashtag que han quedado en el olvido, y que no han trascendido del mundo virtual. ¿Es realmente la tecnología una herramienta de resistencia social y participación ciudadana o aún es sólo una queja ciudadana?

Las redes sociales y la inmediatez del internet nos mantiene a todos enterados de los últimos chismes políticos, incluso los memes se han convertido en una forma de expresión e información política; sin embargo, el anonimato que éstas nos dan, de cierta forma evitan tomar una responsabilidad real al respecto.

¿Cómo traspasar la barrera de las modas y las quejas a las acciones concretas y llevar nuestra adopción a la tecnología al siguiente nivel? ¿Cómo pasar de ser una expresión ciudadana a una herramienta real, para ejercer una participación ciudadana responsable?

#PlenoCiudadano es sin duda una buena y muy ambiciosa iniciativa; con esta aplicación, disponible en los sistemas operativos de Android e iOS de manera gratuita, todos los ciudadanos podremos conocer a nuestros representantes, enterarnos de su trayectoria, contactarlos directamente, vigilar su asistencia, interactuar con ellos y calificar el cumplimiento de sus funciones, entre otras cosas.

¿Cuál es el reto de #PlenoCiudadano? La participación ciudadana. Una de las principales dudas de los medios de comunicación durante la presentación de la aplicación fue justamente esa, ¿cómo lograr que tanto los representantes como los ciudadanos participen en ella?

A más de dos meses de su lanzamiento, #PlenoCiudadano cuenta con poco más de 13 500 seguidores en Facebook y poco más de 1000 en Twitter; en una comparación quizá un poco injusta pero sí ilustrativa acerca de nuestras conductas, el portal de bromas políticas a forma de medio de comunicación “El Deforma” cuenta a la fecha con 1 millón 267 256 likes en Facebook y 233K en Twitter.

Según Propulsar, más del 80% de los ciudadanos no conoce a sus representantes políticos, y seamos sinceros, esto se debe principalmente a una falta de responsabilidad social y cívica. Una vez más, nosotros somos quienes debemos educarnos para dar el siguiente paso y aprovechar la tecnología, exprimiendo su potencial hacia un fin mayor que compartir una queja común.

Será el tiempo quien determine si, como ciudadanía estamos listos para usar la tecnología disponible, de manera responsable para ejercer nuestro derecho y responsabilidad política. Los invito a descargar la aplicación #PlenoCiudadano y probar la por ustedes mismos esta y otras iniciativas tecnológicas que incentiven y faciliten su participación política y cívica; ninguna tecnología puede funcionar y hacer cambios por sí sola.

Nuestra generación ya no tiene excusas para permanecer indiferente e inmóvil cuando la información y la tecnología están disponibles en la palma de nuestra mano, seremos nosotros y sólo nosotros quienes determinemos el uso y el impacto que puedan tener estas en cambios reales de nuestra vida personal, social y por supuesto política.

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