RP 2.0 o Marketing Digital, ¿cuál estrategia necesita mi empresa?

Si se habla de un entorno digital en el cual a través de la comunicación se busca influir en las opiniones de las personas, muchos podrían pensar que hablamos de RP 2.0 o Marketing Digital. Sin embargo, si bien hay coincidencias entre un área y la otra, es importante para los especialistas a cargo de posicionar a las marcas, entender sus distintos alcances para ser más efectivos en sus campañas.

Las relaciones públicas (PR en la abreviatura en inglés), en todos los tiempos, han consistido primordialmente en construir y/o reforzar los lazos de una institución, personalidad, empresa, línea de producto, entre otros, con sus audiencias clave. De acuerdo con Natalia Martini, fundadora del portal argentino RRPPnet, pueden definirse como “un conjunto de acciones de comunicación estratégica coordinadas y sostenidas (…) que tienen como principal objetivo fortalecer los vínculos con los distintos públicos…”

Ahora bien, el término 2.0 es ampliamente utilizado para hacer referencia al entorno digital. Lo que muchos no saben es que en realidad, implica un espacio dinámico en el cual los usuarios interactúan activamente y no sólo reciben información a través de internet.

En ese sentido, las RP 2.0 son más que una extensión o actualización de las tradicionales herramientas de comunicación para hacer uso de las tecnologías de la información, ya que implican una renovación de modus operandi, e incluso de los parámetros de evaluación de cualquier estrategia. Aunque el impacto de una noticia en televisión o una publicación en una revista es fundamental, por el tipo de medio y audiencia específica, si lo que se quiere es llegar de manera masiva a los internautas, no hay otra forma que participar activamente en la comunidad digital conectada a la red.

Y para ello, los responsables de las relaciones públicas deben identificar y convertirse en un referente y aliado de la comunidad en donde es un must estar presentes, como lo son los medios de comunicación en línea, los líderes de opinión digitales, bloggers y vloggers, tuitstars, así como las asociaciones y cámaras relevantes a la industria del cliente (o del cliente del cliente), gobierno, la academia, e incluso celebridades, dependiendo de la marca. Eso sí, con información o iniciativas que realmente llamen su atención, les provean de conocimiento útil o de una oportunidad de hacer algo innovador e impactante.

Hasta allí, todo claro como el agua, pero las líneas se difuminan cuando hablamos de marketing digital, ya que éste también utiliza contenidos relevantes e historias interesantes en su narrativa. Sin embargo, el objetivo es diferente, ya que dichos esfuerzos están enfocados en lograr la comercialización de un producto o servicio, ya sea incrementando la base de consumidores, la recurrencia en la compra y/o el valor del ticket promedio. Es por ello que, dicho sea de paso, en su comunicación las empresas a través de sus redes sociales se dirigen usualmente a un potencial o ya existente comprador.

Asimismo, el marketing digital invierte en herramientas como e-mail marketing a su base suscrita, pauta publicitaria digital y con influenciadores, activaciones online/offline, y todo aquello que pueda ser medible y cuantificable (como clicks por anuncio, SEM y SEO) para determinar la consecución de los objetivos.

Las relaciones públicas también son medibles, y pueden y deben contribuir a las metas del negocio, pero su alcance no necesariamente conduce a la compra, ya que lo que realmente se busca es lograr que un tercero conozca y comparta lo que sabe de la marca con otras personas de su entorno de influencia, pero claro, no es cualquier usuario, sino líderes en los medios, cámaras, universidades, entre otros.

Entonces, ¿dónde debo centrar mis recursos?

Si ya has determinado que el canal digital es tu mejor vía de comunicación, debes encontrar la mezcla de porcentajes entre esfuerzos de RP y marketing que te ayude más a crecer como empresa. Si todo el tiempo desgastas a tus seguidores invitándolos a consumir o, por el contrario, brindándoles datos interesantes, pero sin llevarlos a la acción de compra, ninguna de las dos resultará sana para tu negocio u organización no gubernamental. Lo mejor es que ambas áreas trabajen de forma coordinada y conjunta, y que se nutran mutuamente para aportar su granito de arena en cada proyecto.

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