Micro contenido: historias en un GIF

Un pequeño ratón, en su curiosa casa en la tierra, se despierta al tiempo que una flor nace; se levanta, se acerca a ésta, la corta y la coloca en su florero. El tierno roedor se vuelve a dormir pintando de color primavera su hogar al tiempo que la enorme flor simula la letra “O”. En la pantalla se dibuja la palabra Google.

La empresa del buscador más importante del mundo, utiliza  un doodle en su página principal de búsqueda cada vez que se conmemora una fecha importante ; sus animaciones son dignas de ser mencionadas entre medios y usuarios por el detalle, creatividad y complejidad que las compone. Lo que comenzó con una imagen ha evolucionado con movimiento e incluso interacción que nos cuentan historias.

Las micro historias se componen de contenido que de manera creativa y puntual  entregan un mensaje, una emoción, una anécdota o un recuerdo. El micro contenido tiene relevancia cuando a través de la síntesis del texto y/o de la imagen, somos capaces de contar historias.

Menos es más

La capacidad de síntesis es fundamental para poder crear este tipo de contenido, tenemos que reducir al máximo el uso de recursos para lograrlo. Si hablamos de texto, Twitter restringe a 140 caracteres la comunicación, aspecto que responde a  su naturaleza: la inmediatez. Un GIF, por ejemplo, requiere plasmar en imágenes un concepto de manera dinámica.  La parte gráfica debe hablar por sí sola con apoyo básico de texto. Este recurso ha tomado fuerza y además cuenta historias combinando la rapidez, con la creatividad y el humor. Mismo caso que el meme, que se apoya de recursos cotidianos para crear historias en una imagen.

El copy: el reto digital

No porque Facebook, Instagram o Snapchat no condicionen el uso de caracteres quiere decir que podemos abusar del texto. El copy es un micro contenido que se compone 100% de texto; quizá sea el más difícil de usar pues pone a prueba la capacidad de análisis, síntesis y redacción. Sin embargo, contamos con recursos como el hashtag o los emojis que hacen más atractivo el texto. El hashtag, por ejemplo, nació como una herramienta de Twitter para crear tendencias, pero ha trascendido a otras redes sociales para etiquetar contenido y facilitar su búsqueda.

El copy es aquel mensaje de apoyo a una imagen o contenido que de forma atractiva, debe de invitar al usuario a la acción: dar clic sobre el el contenido, visitar la página web, dar un like o generar una opinión. Si lo que escribes no tiene relación con la imagen difícilmente se logrará dicha acción. Si no cuentas de manera sencilla lo que puede encontrar el usuario, éste perderá el interés. El copy debe ser una micro historia que enganche.

¿Y el macro contenido?

Seguro pensarás ¿dónde quedan las macro historias? ¿esos artículos, series y blogs que siguen siendo un recurso importante en la era digital, y que además cuentan con elementos que ayudan a crear suspenso, describir escenarios, identificarnos con personajes? Pues bien, el macro contenido es la base para el micro contenido. Por ejemplo, si va a crear un post en Facebook acerca de una entrada de blog (macro contenido) te debes dar a la tarea de leerlo para crear el copy (micro contenido). Debes conocer las grandes historias que incentiven tu creatividad para sintetizarlas en un GIF. Tienes que extraer lo más importante de ese mundo de información, para transformarlo y agruparlo en pequeñas historias.

El storyteller debe dominar ambas formas de contenido, no importa la extensión siempre y cuando tengas en tu cabeza el chip del storytelling. Lo demás será cuestión de práctica y de saber cuando es el mejor momento para usar la herramienta adecuada.

 

 

 

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