Los peligros de la seducción de las máquinas: Parte 1

La tecnología tiene muchas cualidades y yo en lo personal soy fan, pero la duda y la capacidad de ver más allá de lo evidente (como diría el buen León-O) deben permanecer por encima del aprecio. Si has sido seducido(a) por ideales de innovación y equidad, películas de ciencia ficción, videojuegos o redes sociales, en todas estas cosas están presentes las máquinas.

Una máquina no es necesariamente un artilugio tecnológico del mal. Desde los inicios de la humanidad, como especie ya empleábamos máquinas al hacer algo tan simple como trabajar con troncos usados como palanca. Del mismo modo, nos han ayudado a construir maravillas para llegar al fondo del océano,  o al espacio. Actualmente, las asociamos con la tecnología, y es de su lado oscuro al que me referiré por cuatro consecuencias negativas que hacen peligrar nuestra mismísima existencia:

Contaminación electrónica: la Universidad de las Naciones Unidas estima que en 2018 produciremos 50 millones de desechos de este tipo en todo el mundo, y eso sólo contando los equipos físicos; también podemos hablar del gasto de energía; la huella de carbono; y el consumo desmedido de recursos para la fabricación de gadgets. De hecho, el coltán, tan preciado para los chips electrónicos, ha generado problemas de deforestación y aguas contaminadas en África, sin contar los conflictos sociales, matanzas y desplazados debido a una inadecuada explotación (y corrupción).

Achaques en la era digital: si eres una de las personas a las que su mamá les ha apagado la computadora o quitado la consola para que se vayan a dormir, siéntete a fortunado(a). Lo cierto es que tanto tiempo de estar conectados a pantallas touch y teclados puede atrofiar la visión, postura, capacidad de concentración, hábitos de sueño, y hasta las articulaciones de las manos. Y no lo digo yo, sino la Clínica Mayo en Estados Unidos, o el Hospital Siglo XXI en México. Hay quienes incluso indican los peligros de la radiación de los celulares o las redes Wi-Fi, pero aún no se conocen estudios concluyentes. Y aunque existieran, ¿dejarías de usar tu smartphone o la red inalámbrica en espacios públicos?

Todo para ayer: extraño esas épocas que nos narran nuestros padres cuando para entregar un reporte debían enviarte los archivos desde otro estado y eso podía tardar semanas. No es una oda a la ineficiencia, pero actualmente clientes, proveedores, socios, profesores y hasta tu novio(a) esperan una respuesta inmediata o que ya debería haberse realizado ayer. Y mientras más jóvenes,  más nos gusta este estilo de vida acelerado. A veces me pregunto cuál es la necesidad de correr… al fin y al cabo, todos nos dirigimos a un mismo lugar, y deberíamos poder saborear cada minuto sin estar con las prisas pensando en el siguiente entregable, cita o mensaje instantáneo. A mí también me gusta la inmediatez, pero confieso que aún no he aprendido a cuidar mi calidad de vida en el camino, ¿alguien sí?

Tu mejor amigo, el robot: si has visto o leído sobre el Hombre Bicentenario o las aventuras de Data a bordo del Enterprise, parece que cada día estamos más cerca de convivir con robots como si fueran personas. Más allá del fundado temor a que la inteligencia artificial nos sobrepase y gobierne, ¿a quién no le gustaría que un tierno Robohon lo acompañe en cualquier momento del día? Sin duda, la humanidad puede ir más allá de ser de carne y hueso. Sin embargo, eso no significa que dejemos de lado a las personas. ¿O acaso por tener un perrito, gatito o esposo las personas dejan de lado sus otras relaciones con amistades o familiares? Tal vez no sea un buen ejemplo, porque en algunos casos sucede, pero eso no quiere decir que sea algo positivo, o que seamos más evolucionados por ello. Somos más de 7 mil millones de personas en el planeta. Si estás en un viaje en avión o barco durante más de 70 años (el promedio de vida de todos los habitantes del mundo según la OMS), ¿no valdría la pena conocer, sentir y vivir lazos con algunos de estos individuos únicos en dicho recorrido?  Lastimosamente, cada vez conozco más personas con miles de amigos en Facebook y pocos en quienes realmente pueden confiar y compartir sus problemas y emociones más profundas…

Ahora que ya conoces las desventajas del maravilloso mundo tech en  el que vivimos, ¿qué hacer? Pues mucho y nada, dependiendo del punto de vista. Pero eso ya será tema de otro artículo en el Blog de las Ideas.

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