¿El empleo estará a punto de desaparecer en la era de las máquinas?

Lo han retratado desde animes de hace más de 10 años como Bubblegum Crisis Tokyo 2040, o películas más recientes como Elysium, lo cierto es que en el imaginario social está latente el temor hacia los peligros del auge de las máquinas. Ahora bien, en el entorno científico aún se discute si la singularidad es inminente, o si en realidad estamos aún muy lejos de este fenómeno, el cual se refiere a un progreso extremo de la tecnología, hasta el punto en que desarrollemos máquinas con inteligencia superior a la humana. Por ende, los avances consecuentes revolucionarían nuestra forma de existir con la colonización del espacio, la prolongación de la vida humana, entre otros. El término singularidad fue acuñado en 1993 por el científico Vernor Vinge, y a la fecha es un tema muy popular entre tecnólogos, científicos y emprendedores; incluso ya existe la Singularity University, impulsada por la NASA con el apoyo de Google y otras empresas de la industria.

Sin embargo, incluso si la humanidad conquista otros planetas o la muerte, el problema que representan los robots y la inteligencia artificial podría ser económico. Esto se ve actualmente: cada vez se requieren menos asistentes personales, secretarias, obreros, u operadores telefónicos, ya que han surgido aplicaciones, sistemas automatizados y aparatos que cumplen sus mismas funciones. Así lo señala también el Foro Económico Mundial, organización que indicó a inicios de este año que hacia 2020 la tecnología eliminará 7.1 millones de empleos en los países más desarrollados, los cuales podrán ser compensados con nuevas oportunidades en sectores como servicios profesionales, medios y, por supuesto, tecnología, pero sólo con 2.1 millones de empleos.

De acuerdo con el Banco Mundial, la fuerza laboral global se ha incrementado en mil millones de personas entre 1990 y 2014. Y si bien las tasas de desempleo globales han permanecido en general estables (en alrededor del 6%) en los últimos 10 años, la Organización Mundial del Trabajo indicó que este año existen más de 2 mil millones de personas en edad de trabajar que no participan en el mercado laboral. Esta situación se debe a múltiples factores, no sólo los avances tecnológicos, pero lo cierto es que el panorama de por sí está difícil, como para que venga Mr. Robato a quitarnos el empleo.

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No me malentiendan. El problema no son las máquinas, somos los humanos. Originalmente, si contamos con mejores herramientas que nos ayuden a dedicarle menos horas a nuestras labores, lo que debería ocurrir es que todos los trabajadores dispusieran de mayor tiempo libre, ¿no es cierto? Pero en un afán de obtener mayor productividad, ahorros y ganancias, las empresas no contratan a más gente que labore por menos horas, ¡sino todo lo contrario!

Es más, en el caso de que los empleadores se dispusieran a hacer algo tan revolucionario, no estamos preparados para realizar proyectos de gran envergadura dividiendo las responsabilidades y carga de horas. Imagínense una boda con cinco wedding planners, ¡podría volver loco a más de un cliente! Asimismo, podríamos volcarnos hacia la burocracia e ineficiencia, características que podrían sacar lo peor de los seres humanos, quienes no nos esforzaríamos por seguir evolucionando en ningún aspecto de nuestras vidas (como en “Wall-E” o en las oficinas de algunos gobiernos).walle_bi

Además detener la investigación en inteligencia artificial o el desarrollo de máquinas avanzadas podría significar un estancamiento o retroceso para nuestra civilización. Recordemos que la esperanza y calidad de vida se ha incrementado dramáticamente en los últimos siglos en la mayor parte del mundo, y que nuestro futuro como especie muy bien podría depender de nuevas tecnologías de las que aún no vislumbramos un ápice.

Por ende, no se trata de volver a la Edad Media, si no de tomar las medidas que nos permitan evitar la obsolescencia. Y esto aplica para todas las industrias, sectores, profesiones y cargos. Los profesores que se requerirán dentro de 10 años seguramente tienen un perfil muy distinto de los que educaron a nuestros padres. Lo mismo sucede en la medicina, agricultura, entretenimiento, ventas, etc., ya seas el dueño, gerente o trainee, la capacitación constante será la clave para continuar manteniéndose competitivos, así como informarse de las tendencias de negocios, ambientales, políticas, etc., a fin de detectar hacia dónde están desplazándose las o portunidades laborales del mercado.

Y no todo es acerca del uso o la manipulación de máquinas. Por ejemplo, de acuerdo con la consultora global Hays Group, entre las megatendencias laborales de los próximos años estarán los cuidados geriátricos, por el alto incremento de adultos mayores en las economías avanzadas, así como el urbanismo sustentable y la construcción en mercados emergentes. Pero hasta para este tipo de funciones, lo importante será que la población pueda acceder a educación de calidad. Más aún si tenemos en cuenta que, al menos en países en desarrollo, cada año que una persona estudia puede aumentar sus ingresos futuros en alrededor de un 10%, así lo indica el Centro para el Desarrollo Global (2014).

Por tanto, la educación será la clave que nos permitirá superar los retos que vienen con la nueva ola de las máquinas, e incluso poder aprovecharlas de la mejor manera para llevar a la humanidad a la siguiente frontera.

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