Creatividad: el nuevo jugador del mundo digital

Destacar en la era digital no es fácil, y diferenciarse, menos. La clave para ser competitivo en un mundo en evolución será invitar al “jugador” faltante que brinde ese toque creativo que las empresas impriman en sus productos y servicios.

Luego de los grandes detonantes tecnológicos, de la aparición de los gigantes del sector y del auge de internet, creíamos que ya todo estaba inventado. Sin embargo, los jugadores del mundo digital se vieron obligados a invitar a “su juego” de tecnología e innovación a un aliado para seguir a la vanguardia: la creatividad.

La creatividad tiene que ser relevante, espontánea, honesta, realista e incluso irreverente. Debe incluir un proceso. De hecho, no se trata de inventar el hilo negro; se trata de pensar en formas y alternativas diferentes de hacer las cosas, romper esquemas y dejar atrás lo establecido. La creatividad no es casual, siempre y cuando uno sea perceptivo, observador y curioso. En Facebook, difícilmente se encontrará cuando el meme publicado ya circula en todas las demás redes. La creatividad implica un proceso de descubrimientos –insights– que se encuentran mientras el resto navega en las redes sociales y se intoxica con caramelos.

Apple no hacía focus groups, no le preguntaba a la gente qué quería; le decía qué iba a querer en el futuro. Steve Jobs afirmaba: “Los clientes no saben lo que quieren hasta que alguien se los muestra.” Si a finales de los noventa, dicha compañía hubiera preguntado a la gente qué quiere, nunca habrían hecho un smartphone. Steve Jobs fue ese hombre que pensó en convertir algo existente en algo innovador y creativo: un teléfono. Su compañía revolucionó la música, la comunicación y la forma de relacionarnos con la tecnología, creyendo fervientemente en el valor del diseño y en trabajar con pasión y contar historias.

El mundo digital en números

Actualmente somos más de 3 billones de usuarios de internet a nivel mundial, de un total de 7 billones de habitantes en el planeta. De acuerdo a la Asociación Mexicana de Internet, en México el internet ya tiene una penetración del 59% en la población. Mientras que la consultora IDC afirma que el gasto total de tecnología durante en América Latina será de 274 mil 200 millones en 2017, que incluye hardware, software y servicios. Tendencias como la nube, movilidad, social business y Big Data, se combinan con Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial, realidad virtual o aumentada, impresión en 3D, robótica y tecnologías de seguridad de próxima generación como las opciones predeterminadas para todos los sistemas que generan ventajas competitivas en las empresas.

Las cifras son muy claras: el mundo está conectado, la tecnología es parte de las personas y las empresas se enfrentan a una voraz competencia. Las tecnologías de la información y comunicación viven su mejor momento, desde los grandes corporativos, las startups y pymes, hasta universitarios emprendedores (geeks, quizá) que en sus tiempos libres desarrollan tecnología.

Competitividad = creatividad

La referencia del futuro, para muchos, era la popular caricatura de Hanna Barbera Los Supersónicos. Hoy no encuentro esa referencia sobre el futuro; parece que viviéramos en él y que lo que está por venir es ilimitado. Destacar en la era digital no es fácil, y diferenciarse, menos. La clave para ser competitivo en un mundo en evolución será invitar al “jugador” faltante que brinde ese toque creativo que las empresas impriman en sus productos y servicios, desde la concepción del producto, el modelo de negocios, la mercadotecnia, la experiencia del consumidor y la forma de competir en el mercado, e incluso aprovechar y combatir los vacíos regulatorios que aquellos que mueven los hilos del mundo, llamados gobernantes, no supieron prever.

Los paradigmas se transforman en realidades

Sería atrevido decir que cualquiera puede hacer tecnología; los departamentos de investigación y desarrollo se sentirían ofendidos. Lo cierto es que los medios están ahí: internet estalla de información, el acceso al conocimiento está triplicado, la especialización va en aumento, los avances van a la velocidad de la luz… Por si algo faltaba, aparece la figura del prosumidor (consumidor y creador de la red). No cualquiera puede hacer tecnología, pero con creatividad cualquiera puede hacer tecnología. La apertura de la red de datos más grande del mundo, su penetración y el rol del prosumidor permiten desde hacer y viralizar un video por la red hasta crear un aplicación que rompa con el negocio tradicional del transporte público. Los videos abundan y las apps también; sin embargo, no todos invitan a la creatividad a participar en su “juego” para ser relevantes y hacer, de algo común, algo extraordinario.

Uber es un gran ejemplo de creatividad: chofer + atención + helados.

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